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Fortuna | No hay duda de que los bienes raíces comerciales, y especialmente el mercado de oficinas, están experimentando una transformación radical, que no es probable que disminuya en el corto plazo. La época de auge de una política de tipos de interés cercanos a cero, abundante liquidez y compresión de los tipos de capitalización durante la última década ha dado paso a una tormenta perfecta (un muro de deuda que vence, condiciones crediticias más estrictas y valores inmobiliarios en declive), todo ello en un contexto de tasas de interés más altas que no muestran señales de volver a sus mínimos anteriores a 2022.
Las perspectivas para el sector de oficinas han sido particularmente negativas. En este momento, la historia gira en torno a dos mercados: aproximadamente el 30% de los edificios de oficinas representan el 90% de las vacantes y es posible que nunca se recuperen, mientras que el 70% restante tiene posibilidades de estabilizarse con el tiempo. En cualquier caso, el mercado de oficinas se encuentra en un punto de inflexión, al igual que el mercado minorista, cuando se financiaban las adquisiciones en centros comerciales.





